Hace un año aproximadamente me separé, con ello me tuve que
alejar de mi hija, y nuestra relación se vio reducía a 6 horas a la semana y
fin de semana por medio, sin embargo la madre de mi hija comenzó a
mandar
mensajes casi a diario con malos tratos, solicitudes ilógicas y manipulación de
la niña… en resumen, la relación con mi hija dependía totalmente del ánimo de su
madre, me explico, si la madre andaba de buen ánimo, me dejaba hablar por teléfono
y respetaba los días de visita; si la madre andaba de mal ánimo, me impedía
saludarla por teléfono y me obstaculizaba verla, prohibiéndome el ingreso al
hogar, ofreciendo a la niña un panorama más entretenido para que no saliera
conmigo y agresiones físicas, entre otras cosas.
Durante un año me mantuve estoico en esa dinámica, hasta que no dio para más. Pese
a que soy un tipo calmo y controlado, en más de una ocasión me enfrente a la
disyuntiva de cometer un delito o alejarme, obviamente decidí alejarme, pero
luego de aquel año decidí alejarme por salud mental.
En la actualidad, desgraciadamente, no puedo hablar con mi
hija por teléfono, la veo algunos días de los que me corresponden, y solo
espero que crezca para que tome sus propias decisiones y no sea víctima de las disposiciones
de terceros.
esto me hace mucho eco, con el texto "madre guardiana de la puerta"
¿Alguien más pasa por esta situación?







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